Hoy me
encuentro frente a una hoja en blanco, sin saber muy bien cómo empezar. Tal vez
sea la necesidad de liberar todo lo que siento, de decirte lo que mi corazón
guarda sin poder expresarlo en voz alta. Quizás, en algún rincón del alma,
siempre supe que este momento iba a llegar. Es curioso cómo, a veces, las
palabras parecen tan sencillas cuando las dejamos escapar en nuestros
pensamientos, pero cuando llega el momento de escribirlas, todo se vuelve
complicado. Aun así, aquí estoy, intentando poner en orden lo que siento.
Lo que más me duele de este amor es saber que nunca será, que siempre será una historia de "si hubiera" o "tal vez algún día". He aprendido a quererte de una forma tranquila, casi imperceptible, pero igualmente intensa. A veces me encuentro sonriendo al recordar alguna pequeña charla que tuvimos, una mirada compartida, una risa que se cruzó como una estrella fugaz en medio de nuestras vidas. En esos momentos, por un segundo, parecía que el mundo dejaba de girar y que lo único importante era ese instante contigo.
Sin embargo, siempre ha estado esa barrera invisible entre nosotros, esa distancia que, aunque no siempre física, se siente de manera mucho más profunda. Sé que no es el momento, ni el lugar, ni el destino que nos ha tocado vivir lo que nos permite estar juntos. Y eso, más que cualquier otra cosa, es lo que me atormenta, porque aunque mi corazón anhele lo imposible, mi mente sabe que no hay espacio para ese deseo. Las circunstancias no lo permiten, la vida nos lleva por caminos que a veces no podemos elegir, y aunque mis sueños se llenen de tu nombre, la realidad me recuerda que eso no será suficiente.
¿Sabes? A veces me pregunto cómo sería si todo hubiera sido diferente, si nuestras vidas se hubieran cruzado en otro momento, en otra vida. Pero al final, ¿qué sentido tendría vivir en los "y si"? El amor, tal como la vida misma, no siempre sigue un curso que podamos controlar. Y aunque a veces me atormenta pensar en lo que pudo haber sido, también sé que una parte de mí siempre te llevará, aunque no sea de la manera que quisiera.
Lo que siento
por ti es algo que no se puede explicar con simples palabras. No se trata solo
de un deseo romántico o una atracción pasajera. Es algo mucho más profundo,
algo que toca la esencia misma de lo que soy. Te he amado en silencio, desde
lejos, con una admiración que no tiene fin. Pero también he aprendido a amarte
desde el respeto y la distancia, comprendiendo que, a veces, el amor más
doloroso es aquel que no logramos tener con nosotros, el que no pide nada a
cambio, el que solo existe en el simple hecho de saber que esa persona es parte
de tu vida, aunque de forma distante
.
En este momento, al escribirte, me doy cuenta de que he aprendido a dejar ir, a aceptar que a veces los amores más hermosos son aquellos que nunca se concretan. Y aunque me cueste, sé que debo soltar lo que no puedo tener, lo que la vida me niega. Pero eso no borra lo que fue, lo que he sentido por ti y lo que aún siento, aunque esté guardado en un rincón de mi ser, donde tal vez ni yo misma pueda alcanzarlo.
En este momento, al escribirte, me doy cuenta de que he aprendido a dejar ir, a aceptar que a veces los amores más hermosos son aquellos que nunca se concretan. Y aunque me cueste, sé que debo soltar lo que no puedo tener, lo que la vida me niega. Pero eso no borra lo que fue, lo que he sentido por ti y lo que aún siento, aunque esté guardado en un rincón de mi ser, donde tal vez ni yo misma pueda alcanzarlo.
Te deseo lo
mejor, lo más hermoso que la vida pueda ofrecerte. Quiero que encuentres la
felicidad, esa que mereces, aunque sea en otro camino que no sea el mío. Aunque
nuestros destinos se alejen, aunque nuestras historias sigan por rumbos
distintos, quiero que sepas que siempre estarás en una parte de mi corazón, en
los recuerdos más suaves, en las sonrisas que me arrancaste, aunque nunca lo
supieras.
Gracias por ser esa chispa en mi vida, por enseñarme que el amor no siempre se mide en gestos, en promesas o en abrazos. A veces, el amor es solo eso: un sentimiento que se queda en el aire, en los momentos que compartimos, en los pensamientos que nunca compartí, pero que siempre estuviste tú en ellos.